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Investigadores de la Universidad de Concepción se integran a esta nueva etapa, aportando conocimiento sobre inundaciones, incendios, infraestructura y resiliencia territorial.
Anticiparse a los impactos de inundaciones, incendios, terremotos y otras amenazas exige ampliar la mirada, más allá de comprender los fenómenos. También es necesario conocer cómo responden los territorios, la infraestructura y las comunidades y cuáles son sus desafíos.
Con esa perspectiva inició su nueva etapa de trabajo el Centro de Investigación Interdisciplinaria en Riesgo, Resiliencia y Recuperación ante Desastres, (Cigiden R+).
La iniciativa es financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y en ella participan la Universidad de Concepción junto a sus pares de las universidades Técnica Federico Santa María, Andrés Bello, Católica del Norte, de Valparaíso y la Pontificia Universidad Católica de Chile.
El nuevo Centro recoge casi 12 años de experiencia de Cigiden, en el que trabajó el académico de la Facultad de Ingeniería de de la UdeC, Tomás Echaveguren. Para esta segunda fase, se suman nuevos investigadores e investigadoras de la misma Facultad.
Todos ellos participaron de la ceremonia de lanzamiento de Cigiden R+, que se realizó en la Pontificia Universidad Católica, a la que asistieron la vicerrectora de la Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Claudia Ulloa Tesser, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Pablo Catalán Martínez.
En su intervención, la directora de Cigiden R+, Rosita Jünemann, comentó que esta nueva etapa busca fortalecer la colaboración entre disciplinas e instituciones. “Hemos entendido muy claramente que esta complejidad no se puede abordar desde un solo punto de vista, desde una sola disciplina, desde una sola institución o universidad», sostuvo.
Nuevas miradas a la ciencia sobre desastres
Para abordar el área de amenazas, se incorpora la académica de la Facultad de Ingeniería, Maricarmen Guerra. Su investigación se concentra en inundaciones fluviales y costeras.
La investigadora señaló que uno de los desafíos será estudiar las inundaciones compuestas, donde interactúan distintas amenazas. También proyecta avanzar en soluciones diferenciadoras. “Algo de mucho interés para mí es poder implementar soluciones basadas en la naturaleza para protegernos de estos eventos”, manifestó la académica. “Creo que aquí tenemos una oportunidad para poner en funcionamiento ese tipo de soluciones ingenieriles más amigables”, agregó.
Por su parte, la académica Alejandra Stehr, estudiará los efectos de los incendios sobre las cuencas. Entre otros aspectos, analizará su impacto en la disponibilidad de agua y el riesgo de inundaciones. “Una cuenca quemada tiene mucha más probabilidad de tener caudales más altos, con lo que pueden haber más inundaciones”, explicó.
La académica también pondrá atención en la recuperación de los territorios. “Pensamos en cómo recomponemos después el paisaje con bosque nativo, con las plantaciones forestales”, dijo Stehr.
A estas áreas se sumará el trabajo de Óscar Link, quien aportará con su experiencia en resiliencia ante inundaciones. Su objetivo es avanzar hacia respuestas específicas según cada territorio y los elementos expuestos. “No se trata sólo de hablar de que van a ser más frecuentes las inundaciones. También se debe considerar, qué cosas de las inundaciones son las que están causando cuál daño y cómo podemos prevenir eso”, planteó.
De la ciencia a la acción
La conferencia principal del lanzamiento de Cigiden R+, estuvo a cargo del exministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve. El biólogo planteó que generar evidencia científica no es suficiente para incidir en las decisiones.
Llamó a quienes están en la academia a asumir un papel más activo.“Para llevar la evidencia a toma de decisiones, hay que meter las manos. Y eso tenemos que aprender a hacer”, señaló.
La vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Claudia Ulloa, coincidió con ese diagnóstico. “La ciencia hoy día tiene que pasar del conversatorio, de la reflexión o de la indagatoria, a tomar el toro por las astas y pasar a la acción”, señaló.
La autoridad destacó además la investigación colaborativa que se da en Cigiden R+ y cómo la Universidad contribuye desde la interdisciplina en la gestión del riesgo de desastres.
“Para aportar al país o a las regiones en resolver problemas de riesgos naturales, se necesita investigación colaborativa. Por lo tanto, siempre como Universidad vamos a estar felices de participar en Centros como éste”, afirmó Ulloa.
De igual forma, el decano de la Facultad de Ingeniería, Pablo Catalán, valoró la participación de los académicos al servicio de los desafíos nacionales. Destacó, además, la importancia de generar conocimiento que pueda traducirse en soluciones concretas. “Que sigan construyendo soluciones, por una parte, y generación de conocimiento que tenga una aplicación real y vaya en beneficio de las personas”, afirmó.
Por su parte, la directora de Cigiden R+, Rosita Jünemann, destacó que esta nueva etapa busca fortalecer la colaboración entre disciplinas e instituciones. “Hemos entendido muy claramente que esta complejidad no se puede abordar desde un solo punto de vista, desde una sola disciplina, desde una sola institución o universidad», sostuvo.
Trabajar en la proyección de los desastres
El académico Tomás Echaveguren fue parte de Cigiden durante su primera etapa y ahora continuará en esta nueva fase. Su trabajo se centra en el riesgo y resiliencia asociados a infraestructura vial.
A su juicio, los primeros años del Centro permitieron consolidar equipos y avanzar en la comprensión del riesgo y la resiliencia.“Las preguntas que nos hacíamos hace 10 años eran qué es riesgo o qué es resiliencia. Son preguntas que hoy día no nos hacemos”, sostuvo.
Según el investigador, el desafío ahora está en conectar ese conocimiento con las decisiones públicas, procesos legislativos y adelantarse a ciertos escenarios. “Nosotros como país hemos generalmente reaccionado, hemos respondido a la emergencia. Eso yo considero que lo hacemos muy bien como país (…) sin embargo, hemos sido faltos en proactividad”, indicó.
En esa misma línea, la directora de ANID, Alejandra Pizarro, destacó que “vamos a encontrar respuestas, pero ya no desde la acción cuando está todo el desastre, sino que cómo somos capaces de proyectarlo”, afirmó.
Sobre la continuidad de Cigiden, Tomás Echaveguren, dijo que esto responde a un escenario distinto al de hace una década, con un país que cuenta con nuevas exigencias institucionales. “Nos interesa como Centro la generación de conocimiento, tecnología, capacidades, formación y entrenamiento en diferentes dimensiones del riesgo y resiliencia”, cuyo objetivo es reducir los costos materiales y proteger la vida.
En lo particular, el académico dijo que su participación en Cigiden R+, le permitirá estudiar amenazas que no habían sido incorporadas en la primera etapa y que sí afectan las infraestructuras viales. “En mi caso, como son las amenazas de tsunami, las caídas de ceniza, las trombas marinas, los tornados y las marejadas”, concluyó.
